El mercado español del biometano atraviesa una fase de crecimiento sin precedentes, con una inversión estimada de 7.500 millones de euros para el periodo 2025-2026. Impulsado por la necesidad de reforzar la autonomía energética y cumplir con los objetivos europeos de descarbonización, el sector se consolida como uno de los pilares de la transición energética. Además, la fortaleza del sector agroalimentario y ganadero posiciona a España como uno de los países con mayor potencial para transformar residuos orgánicos en gas renovable.
Este fuerte crecimiento ha acelerado el interés de empresas energéticas y fondos de inversión por adquirir proyectos que ya cuentan con Autorización Ambiental Integrada (AAI), agilizando así su entrada en el mercado. Sin embargo, esta estrategia implica heredar decisiones técnicas y modelos de suministro definidos por terceros, los cuales pueden no estar alineados con los estándares de eficiencia o los objetivos de rentabilidad del nuevo propietario.
En este escenario, cobra especial relevancia la Due Diligence Técnica que ofrece CT Ingenieros, un servicio orientado a analizar con rigor la consistencia técnica, operativa y regulatoria de los proyectos antes de su adquisición. A través de esta revisión es posible validar los fundamentos sobre los que se sustenta el proyecto, identificar riesgos potenciales y aportar mayor certidumbre sobre su viabilidad real a largo plazo.
Más allá del papel, los riesgos reales tras la fase AAI
Aunque contar con los permisos acelera la inversión, el buen funcionamiento del proyecto dependerá de que el diseño heredado sea realmente viable desde el punto de vista técnico. Es fundamental comprobar que lo planteado sobre el papel pueda cumplirse cuando la planta comience a operar.
“Para asegurar la inversión, es fundamental confirmar que la dieta de residuos prevista está realmente disponible y que la mezcla es la adecuada para producir el gas prometido. No basta con que los números cuadren sobre el papel, hay que garantizar que los balances de masa y energía sean realistas para alcanzar el rendimiento esperado”, asegura Antonio Sánchez Goya, Project Manager en Energías Renovables en CT “Además, es necesario verificar que el expediente administrativo sea sólido y esté libre de riesgos de impugnación que puedan paralizar la actividad en el futuro”.
Análisis 360º de CT, factores críticos que determinan la viabilidad a largo plazo
CT Ingenieros, con una sólida trayectoria en el ámbito de Plantas Industriales y Energía, realiza evaluaciones técnicas independientes enfocadas en los factores que realmente condicionan la viabilidad a largo plazo de los proyectos. El enfoque de Due Diligence Técnica va más allá de una revisión documental o administrativa, se trata de un análisis exhaustivo que examina en profundidad los fundamentos técnicos y regulatorios que sustentan la operación de la planta.
- Optimización de dietas y balances: El análisis se centra en validar la eficiencia de la materia prima (feedstock) y verificar técnicamente que la producción de biometano proyectada sea alcanzable y sostenible.
- Solidez del Permitting (AAI): Se audita el expediente de autorización y el resto de licencias, identificando posibles riesgos y proponiendo soluciones técnicas para evitar retrasos en el calendario operativo.
- Idoneidad del emplazamiento: La evaluación técnica de las parcelas incluye el análisis de riesgos geotécnicos y urbanísticos, además de confirmar la viabilidad real de la conexión a la red de gas.
- Ingeniería de procesos y tecnología: Se examina la robustez de la tecnología de digestión anaerobia y de los sistemas de upgrading, permitiendo prever la eficiencia de la planta y estimar con precisión las necesidades de CAPEX futuro.
El objetivo es que el inversor disponga de una visión clara y accionable sobre los factores críticos que definen la viabilidad del activo a largo plazo, reduciendo incertidumbre y permitiendo tomar decisiones con mayor seguridad. A través de la Due Diligence Técnica cada planta de biometano deja de ser solamente un proyecto aprobado administrativamente para convertirse en una infraestructura técnicamente validada, sólida y alineada con las expectativas de rentabilidad reales.